Un intendente acorralado por su propia gestión

La conferencia brindada por Román Bouvier en el Palacio Municipal no dejó margen para la ambigüedad: el Municipio está al borde de un colapso financiero, administrativo y político sin precedentes desde 1983.

Pero lo más alarmante no fue la situación económica, ya conocida por la comunidad, sino la crudeza con la que el propio intendente reconoció que no tiene herramientas claras para revertirla.

"Tendremos que acelerar las medidas de ajuste que teníamos planeadas", dijo Bouvier, intentando justificar la fallida implementación de la tasa al combustible, un tributo que generó el rechazo generalizado de vecinos y empresarios.
Sin embargo, sus explicaciones dejaron más dudas que certezas y expusieron un nivel de improvisación que empieza a preocupar incluso a sectores que hasta ahora le eran afines.
La tasa al combustible: el síntoma de una gestión sin rumbo
La creación de un impuesto a los combustibles (50 pesos por litro a nafta y gasoil y 20 pesos por m3 a gas), que el Municipio pretendió imponer de forma urgente, fue para Bouvier "la forma de compensar la caída en la coparticipación" y una recaudación de tasas que, según él, se desplomó.
Pero la realidad es otra:
- La tasa no se aplicó.
- No tenía consenso político.
- No había fundamentos técnicos suficientes.
- Fue rechazada por la comunidad.
- Se retiró en menos de 72 horas.
Un papelón político que dejó expuesto al Ejecutivo.
A la admisión pública del error, Bouvier sumó una frase que cayó pésimo incluso dentro del oficialismo:
"Esto nos obligará a acelerar las medidas de ajuste que veníamos planteando".
La pregunta que quedó flotando:
¿Ajuste para quién y por qué, si el Municipio ya está recortando servicios esenciales y despidiendo personal?
El reconocimiento más grave: el Estado municipal incumple funciones básicas
Pero lo más preocupante de la jornada no vino en el discurso preparado, sino en los pasillos:
fue el propio Bouvier quien admitió frente a trabajadores de Barrido que el Municipio estaba actuando fuera de la ley.
Los empleados, en un paro con asamblea frente a Personal, reclamaban:
- Reincorporación de personal despedido.
- Ropa de trabajo.
- Herramientas.
- Revisión salarial.
Cuando increparon al intendente, Bouvier respondió con frases que hoy ya integran una denuncia presentada por el vecino Maximiliano Pansú, quien formalizó acusaciones por presuntos delitos en la Ayudantía Fiscal.
La situación tomó estado público y abrió un frente judicial inesperado para una gestión que ya arrastra serios cuestionamientos.
Una denuncia que complica aún más el escenario
La denuncia presentada por Pansú detalla, entre otros puntos:
- Irregularidades en planillas de asistencia y horas trabajadas.
- Empleados que cobrarían como si trabajaran hasta "28 horas por día".
- Omisión de denuncia por parte del intendente.
- Registros fílmicos que comprometerían aún más al Ejecutivo.
El denunciante incluso planteó un dato inquietante:
"Si San Isidro sostiene superávit con $900.000 anuales por habitante, ¿cómo puede ser que Rojas esté fundido con casi $1.500.000 por habitante? ¿Dónde está la plata?"
Un interrogante que empieza a repetirse en comercios, instituciones y reuniones políticas.
Crisis en Salud: déficit, caos interno y una circular que desató indignación
A lo largo de la conferencia, el intendente aseguró que el sistema de salud municipal es uno de los factores que más presión económica genera. Pero la crisis sanitaria se hizo visible con hechos concretos:
- Un hospital con déficit de 6.000 millones, según Bouvier.
- Más de 1.100 cirugías anuales.
- 67 mil análisis de sangre.
- 25 millones mensuales en remises para pacientes oncológicos.
Sin embargo, lo más polémico fue una circular emitida por el Hospital Saturnino E. Unzué:
"El personal NO se encuentra autorizado a realizar tareas laborales en forma simultánea en la campaña de BAYER ni en ninguna otra actividad externa durante el período en que se desempeña en esta institución".
Y justificaba la medida alegando:
"Desgaste físico, disminución del desempeño y riesgo de afectar la calidad del servicio brindado".
La interpretación fue inmediata:
- La circular expone desorganización interna.
- Surge en plena crisis laboral y de despidos.
- Fue percibida como disciplinamiento, no como política sanitaria.
- Afecta a trabajadores que dependen de ingresos complementarios.
En resumen:
el sistema de salud está saturado, desordenado y ahora también tensionado hacia adentro.
Caída de recaudación, derrumbe de servicios y una comunidad que ya no cree
El intendente enumeró datos que no hicieron más que confirmar el deterioro:
- Recaudación que cayó de 70 a 40 millones por mes.
- Pérdida de 50 millones entre Vía Pública y Servicios Sanitarios.
- 1.400 familias asistidas por Desarrollo Social.
Y remató con una frase alarmante:
"Estamos con un Estado municipal imposible de sostener".
La culpa es de todos... menos de la gestión
Tras la conferencia, Ramiro Baguear (UP) difundió un comunicado lapidario:
"Conclusión: La culpa de todo la tienen los vecinos, los empleados municipales, el campo, los empresarios y los comerciantes... y lo más preocupante es que está convencido de que el gobierno está en el camino correcto".
Y sentenció:
"El naufragio es inevitable".
Un gabinete en desbandada: despidos, renuncias y fusiones improvisadas
Bouvier anunció:
- Una reducción de entre 10 y 12 funcionarios.
- Disolución de la Secretaría de Espacios Públicos.
- Eliminación de la Dirección de Seguridad.
- Cambios en Salud y APS.
- Reordenamiento de cooperativas.
Y dijo textual:
"Me agarraron de boludo".
La frase generó repudio generalizado.
El barrido, un síntoma del caos general
El conflicto en Barrido mostró:
- Paro.
- Asamblea.
- Reclamos sin respuesta.
- Despidos.
- Falta de herramientas.
La escena de trabajadores increpando al intendente fue la imagen del colapso operativo del Estado.
Comparaciones que duelen: Rojas paga más y recibe menos
El intendente se quejó de que "un kiosco paga más que los grandes empresarios", pero evitó mencionar:
- Rojas tiene una de las cargas tributarias más altas.
- Las tasas aumentan mientras los servicios se deterioran.
- Ciudades vecinas funcionan mejor con menos presión fiscal.
Y el dato vuelve a golpear:
San Isidro administra mejor con menos presupuesto per cápita.
Conclusión: un gobierno sin control de sí mismo
La conferencia no dejó soluciones, sino evidencia de:
- Desorden.
- Falta de rumbo.
- Ajustes improvisados.
- Irregularidades reconocidas.
- Conflictos internos.
- Servicios colapsados.
La pregunta que sobrevuela Rojas es más fuerte que nunca:
¿Quién conduce realmente el Municipio... y hacia dónde?