Este domingo, el intendente de Román Bouvier dejó inaugurado el período de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante con un mensaje cargado de anuncios y proyecciones. Sin embargo, el contexto económico que atraviesa el Municipio de Rojas opaca cualquier promesa y vuelve a encender alarmas sobre la gestión financiera local.

Muchos anuncios, pocas certezas
Durante su discurso, Bouvier realizó un repaso por obras ejecutadas en 2025: pavimentación de la Avenida Diego Trillo, iluminación en distintos puntos del distrito, avances en escrituraciones y compra de maquinaria tras más de dos décadas. También puso en valor intervenciones en educación, seguridad, cultura y deporte.
El anuncio más relevante fue la llegada de dos nuevas empresas —una que se instalaría en la ex planta de Nutricol y otra sobre la Ruta 188— que, según expresó, generarán empleo genuino.
Se trata de un anuncio más dentro de una larga lista de promesas que todavía esperan resultados concretos. En una ciudad golpeada por la crisis financiera municipal, la expectativa ya no está en las palabras sino en los hechos.
Una deuda millonaria que no deja margen para el optimismo
Al cierre del ejercicio 2025, el Municipio acumuló una deuda que supera los $3.500 millones. Esta situación había sido advertida públicamente meses atrás por el bloque de concejales de Unión por la Patria, quienes alertaron sobre el deterioro de las cuentas públicas.
Lejos de revertirse, el cuadro financiero se profundizó. El Ejecutivo interrumpió el flujo normal de pagos a proveedores y dejó de cumplir compromisos previamente asumidos, generando un efecto dominó que impacta directamente en la economía local.
Rojas es hoy un Municipio con las cuentas en rojo, endeudado y con serias dificultades para sostener su funcionamiento básico.
Mientras tanto, el intendente señaló que existen más de 8 mil millones de pesos en deudas por tasas municipales, responsabilizando a grandes contribuyentes. Sin embargo, la administración y el equilibrio fiscal son responsabilidad directa del Ejecutivo.
Si el Municipio atraviesa una crisis estructural, no puede explicarse únicamente por deudas privadas: hay decisiones políticas que también deben ser revisadas.
El hospital pidiendo ayuda en un distrito de alta recaudación
El deterioro financiero tiene consecuencias concretas. El hospital local debió recurrir a eventos para recaudar fondos y sostener servicios esenciales.
Que el principal centro de salud tenga que organizar actividades para financiarse en un distrito con una de las recaudaciones per cápita más altas de la Provincia es, cuanto menos, un síntoma alarmante de desorden financiero.
No se trata de una discusión partidaria: se trata de la salud pública.
Gestiones, proyectos y promesas en un contexto de crisis
En su discurso, Bouvier también enumeró nuevas gestiones ante Provincia: desagües pluviales para el barrio Santa Rita, remodelación del Palacio Municipal y Plaza de Las Banderas, obra de aula híbrida, nuevos pozos de agua, extensión de red, cloacas en Rafael Obligado, iluminación y pavimentación de la Ruta 45, y la futura sala de primeros auxilios en barrio Unión.
La lista es extensa. La credibilidad, en cambio, se encuentra seriamente deteriorada.
Con una deuda que supera los $3.500 millones, pagos interrumpidos, proveedores esperando y servicios tensionados, el contraste entre el discurso oficial y la realidad cotidiana es cada vez más evidente.
Rojas no necesita más relatos optimistas: necesita orden, transparencia y resultados concretos.
El tiempo de los anuncios ya pasó. Ahora esperaremos, quizás inútilmente, el tiempo de rendir cuentas.